Por: Marcos Arana Barba
GUADALAJARA, JALISCO. – El silencio en el salón de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco (BSGEEJ) no era un vacío, sino una presencia. Un minuto de silencio que marcó el inicio de una noche donde la gratitud pesó más que el luto. La institución, fundada en 1864, abrió sus puertas para rendir un homenaje póstumo In Memoriam a quien fuera su guía y presidente: el Dr. Eduardo Velasco Briseño.
Para quien escribe estas líneas, la cobertura de este evento trasciende el deber informativo. Eduardo no solo fue un jurista brillante y un pilar de esta centenaria casa de estudios; fue mi cuñado, un amigo, un hombre de una sola pieza cuya partida, hace apenas tres semanas, dejó un hueco imposible de llenar en el seno familiar y en la vida pública de nuestro estado.
Una vida de rectitud y servicio
La sesión solemne, encabezada por el actual presidente, el Dr. Rodrigo Ramos Zúñiga, fue un recorrido por la “feroz honradez” que caracterizó a Eduardo. Durante su gestión (2014-2015), no solo lideró los festejos del 150 aniversario de la institución, sino que fue el arquitecto de la modernización de sus estatutos, asegurando la salvaguarda del patrimonio que hoy todos los jaliscienses disfrutamos.

“Los grandes hombres no mueren nunca”, sentenció el Dr. Julio Santillán Becerra al citar a José Martí. Recordó los años mozos, cuando una “palomilla” de jóvenes en la calle Matamoros soñaba con cambiar el mundo a través de la política, una actividad que Eduardo siempre asumió como una responsabilidad sagrada y nunca como un juego.

Voces de camaradería y gratitud
La velada contó con la destacada presencia y participación del licenciado Francisco Cuevas Corona, consocio y figura clave en el ámbito periodístico jalisciense. Su intervención añadió una capa de profundidad al homenaje, al ser él quien ha atestiguado, desde la trinchera del oficio y la amistad, la trayectoria pública de Velasco Briseño. Cuevas Corona, con la agudeza que le caracteriza, subrayó la calidad humana y el rigor intelectual de Eduardo, recordando a los presentes que su legado no solo habita en los libros o los estatutos, sino en la huella indeleble que dejó en quienes compartimos sus batallas y sus reflexiones.

La crónica de la noche se tornó emotiva con el testimonio de la Dra. Adriana Ruiz Rasura. Entre anécdotas que arrancaron sonrisas nostálgicas, relató cómo Eduardo, a pesar de su inmensa sapiencia jurídica, era un hombre de gustos sencillos y corazón tierno. Las “flautas de tortilla raspada” se convirtieron en el símbolo de una amistad inquebrantable que servía de pretexto para debatir sobre cultura y política.
Pero fue al hablar de su familia —Adela, su esposa, y sus hijos Eduardo, Claudia y Adriana— cuando la voz de los oradores cobró una calidez especial. El orgullo que sentía por los suyos y la devoción hacia su madre, con quien rezaba el rosario cada noche, dibujaron el retrato de un hombre que nunca despegó los pies de la tierra ni de sus afectos.
El legado que permanece
El Dr. Velasco Briseño, un estudioso del liberalismo y un masón convencido de los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad, dejó una vara muy alta para quienes le suceden. Como bien señaló el Dr. Ramos Zúñiga al cierre, Eduardo vivió bajo el imperativo kantiano: “obra de modo que merezcas la eternidad”.

Desde la redacción de Tonalá de Hoy, nos sumamos al dolor de sus hermanas —Armida, Eloísa y Eréndira—, de sus sobrinos y de todos aquellos que tuvimos la fortuna de compartir su mesa y su consejo.
Eduardo Velasco Briseño ya ocupa su columna en el “Eterno Oriente”, pero su eco seguirá resonando en cada sesión de los martes en esta Benemérita Sociedad. Descanse en paz un hombre que, por méritos propios, ya pertenece a la historia de Jalisco.
Puede ver la transmisión completa del homenaje en el siguiente enlace: https://youtu.be/6F8xVp-v11A

