Entre las manos firmes y pacientes del maestro Moisés Rosas Galán, el barro cobra vida en forma de silbatos, flautas, ocarinas y chirimías que resuenan con los ecos de una tradición que se niega a desaparecer. Este mediodía, en entrevista con Tonalá de Hoy, el alfarero y músico compartió su historia de vida, tejida entre el barro y la música, como testimonio de un legado que se mantiene vivo en Jalisco.
Nacido en Tlaquepaque en 1948, hijo de Jaime Rosas y María Liboria Galán, Moisés es el segundo de nueve hermanos en una familia donde el barro siempre estuvo presente. “Empecé a los seis años, ayudando a mis papás a hacer cazuelas y ollas, como mi bisabuelo y mis abuelos antes que nosotros”, recuerda con orgullo.
Durante décadas, Moisés y su familia fueron testigos de cómo la alfarería tradicional enfrentó retos con la llegada del plástico y las preocupaciones sobre el uso de plomo en los esmaltes. Adaptándose a los tiempos, trabajaron en la fabricación de macetas de barro, pero Moisés encontró su verdadera vocación en rescatar una tradición en peligro: la creación de instrumentos musicales de barro.
“Me di cuenta de que cada vez había menos maestros que hicieran silbatos de barro, por eso decidí retomarlo”, nos cuenta mientras sostiene uno de sus silbatos policromados, hechos con la técnica que ha perfeccionado a lo largo de los años.
Desde 2005, ha dedicado su vida a la fabricación de estos instrumentos, inspirado en diseños antiguos y afinándolos con el conocimiento adquirido en su formación musical, ya que durante 30 años tocó el clarinete en diferentes bandas. “Para hacer un buen instrumento de barro hay que conocer la música, saber de solfeo, de notas, para que suene bien y no solo sea una figura”, señala.
Moisés lamenta que la tradición de los chirimilleros se esté perdiendo y hace un llamado a las nuevas generaciones para aprender y mantener viva esta herencia. “Quiero invitar a los jóvenes a acercarse, a aprender y a mantener estas tradiciones. Yo estoy dispuesto a enseñar a quien tenga el interés, porque esta música es parte de nuestra historia”, asegura.
Actualmente, Moisés es un miembro activo del Centro de Arte y Cultura Popular Tonalteca, donde comparte sus conocimientos y continúa trabajando en piezas únicas que forman parte del patrimonio cultural de Tonalá y Jalisco.
Con su dedicación, Moisés Rosas Galán no solo moldea el barro, sino también la memoria de un pueblo que sigue cantando a través de sus silbatos y ocarinas, recordando que la artesanía y la música son un legado que debe seguir vivo en cada generación.

