El Instituto Metropolitano de Planeación (IMEPLAN) anunció la apertura del preregistro para que habitantes de Tlajomulco puedan acceder a una de las 35 bicicletas eléctricas de pedaleo asistido que formarán parte de la expansión del programa Mi Bici.
La noticia fue presentada como un nuevo avance en materia de movilidad sustentable para la Zona Metropolitana de Guadalajara. Sin embargo, para miles de habitantes de Tonalá el anuncio vuelve a despertar una pregunta incómoda: ¿por qué el municipio continúa excluido de uno de los proyectos metropolitanos más exitosos de los últimos años?
Mi Bici nació oficialmente el 1 de diciembre de 2014 como resultado de la colaboración entre colectivos ciclistas y autoridades metropolitanas. Actualmente el sistema cuenta con más de 4 mil bicicletas, alrededor de 370 estaciones y más de 200 mil usuarios registrados. Además, realiza cerca de 13 mil viajes diarios y acumula más de 37 millones de trayectos desde su creación.
La red opera actualmente en Guadalajara, Zapopan y Tlaquepaque. Ahora inicia una nueva etapa de expansión hacia Tlajomulco mediante bicicletas eléctricas, mientras Tonalá continúa completamente fuera del sistema.
La exclusión resulta difícil de justificar para muchos ciudadanos. Tonalá cuenta con ciclovías, conexiones con el transporte masivo, estaciones de Mi Macro Periférico y una población superior a los 600 mil habitantes. A pesar de ello, en más de una década de existencia del programa no se ha instalado una sola estación en territorio tonalteca.
Hasta el momento no existe un dictamen técnico público ampliamente difundido que explique por qué Tonalá permanece excluido del sistema. Tampoco se conocen estudios que concluyan que el municipio carece de demanda potencial o que la infraestructura ciclista existente impida la operación del servicio.
La situación adquiere mayor relevancia cuando se observa el crecimiento que ha tenido el programa. Solamente por concepto de suscripciones anuales, que actualmente tienen un costo de 600 pesos y cuentan con más de 86 mil usuarios, el sistema podría generar ingresos superiores a los 50 millones de pesos al año, sin considerar suscripciones temporales, cobros por excedentes y otros conceptos.
Sin embargo, no existe información pública reciente y fácilmente accesible que permita conocer con claridad cuánto cuesta realmente al Gobierno de Jalisco subsidiar la operación anual del sistema y cuál es la proporción que se recupera mediante las cuotas de los usuarios. Lo que sí es evidente es que se trata de un programa que continúa recibiendo recursos públicos metropolitanos mientras mantiene fuera a uno de los municipios más poblados del estado.
Y esta no es una situación aislada.
Los habitantes de Tonalá conocen bien la sensación de quedar al margen de los grandes proyectos metropolitanos. La Línea 2 del Tren Eléctrico Urbano nunca llegó al municipio. Décadas después, la Línea 3 también fue construida sin contemplar una conexión hacia la zona oriente de la metrópoli. Hoy, mientras se anuncian nuevas inversiones en otros municipios, miles de tonaltecas siguen dependiendo de largos traslados en autobús para acceder a sistemas de transporte masivo.
Algo similar ocurre con Mi Macro Periférico. Mientras el resto del corredor fue construido en concreto hidráulico, en la parte correspondiente a Tonalá aún permanecen varios kilómetros en asfalto y siguen pendientes cinco estaciones prometidas desde la inauguración del sistema: San Gaspar, Matatlán, Coyula, Rancho de la Cruz y Cerro de la Reina.
Ahora, la expansión de Mi Bici hacia Tlajomulco vuelve a colocar a Tonalá en la misma posición de siempre: observando desde la periferia cómo los beneficios metropolitanos llegan a otros municipios antes que a la zona oriente.
Resulta particularmente llamativo porque Tlajomulco es territorialmente mucho más extenso y disperso que Tonalá. Durante años, especialistas argumentaron que esas condiciones dificultaban la implementación de sistemas de bicicleta pública. Hoy esas barreras parecen haber desaparecido para justificar la llegada del programa al municipio del sur de la metrópoli.
Por ello, entre diversos sectores ciudadanos comienza a crecer la percepción de que la exclusión de Tonalá obedece más a decisiones políticas que a criterios técnicos.
Los discursos oficiales suelen hablar de una metrópoli integrada, de movilidad sustentable y de igualdad de oportunidades para todos los municipios. Sin embargo, la realidad sigue mostrando diferencias evidentes en la distribución de proyectos estratégicos y recursos públicos.
Mientras Tlajomulco recibe bicicletas eléctricas, Guadalajara concentra la mayor parte de la infraestructura ciclista, Zapopan continúa ampliando sus alternativas de movilidad y Tlaquepaque mantiene presencia dentro del sistema, Tonalá permanece fuera de la ecuación.
La movilidad no debería depender de colores partidistas ni de afinidades políticas entre gobiernos. Se trata de un derecho fundamental para miles de personas que diariamente estudian, trabajan y se desplazan dentro de la metrópoli.
Por ahora, Tlajomulco celebra la llegada de Mi Bici. En Tonalá, una vez más, queda la misma sensación que ha acompañado a otros proyectos metropolitanos durante años: la de ser el municipio al que siempre le prometen integración, pero al que rara vez le cumplen.
La pregunta sigue vigente y cada vez pesa más entre los usuarios de la zona oriente: ¿hasta cuándo seguirá Tonalá esperando?

