Tras la denuncia publicada en este medio sobre la desaparición de la estatua del tastoán ubicada en el Cerro de la Reina, en las últimas horas se compartió a la redacción de Tonalá de Hoy una imagen en la que se observa nuevamente la figura del emblemático personaje tonalteca, aparentemente resguardada en otro espacio.
La publicación que alertó sobre su ausencia generó preocupación y una ola de comentarios en redes sociales. Entre ellos, destacó uno realizado por la cuenta oficial de la Coordinación de Seguridad del Gobierno de Tonalá, donde se afirmó que la pieza fue retirada con el objetivo de ser remozada y que será reinstalada próximamente en su lugar original.
Sin embargo, hasta el momento no ha existido un pronunciamiento formal ni un comunicado público por parte de las autoridades municipales que aclare de manera directa y oficial lo ocurrido con la escultura. Todo lo que se ha conocido ha sido a través de rumores y comentarios dispersos en redes sociales, sin que se haya transparentado el motivo de su retiro, el lugar donde se encuentra actualmente, ni el procedimiento de restauración.
La situación evidencia la vulnerabilidad del patrimonio cultural expuesto en espacios públicos, pues ante la falta de información clara, crece la incertidumbre y se siembran dudas legítimas entre la ciudadanía sobre la protección de estos bienes. Es bien sabido que muchas de estas piezas, como la del Tastoán, son blanco fácil para el vandalismo o el robo, ante la mirada ausente o limitada de la vigilancia.
Este caso debe llevarnos a reflexionar sobre la importancia de establecer una colaboración constante entre sociedad y gobierno. Por un lado, las y los ciudadanos deben denunciar cualquier actitud sospechosa que ponga en riesgo el patrimonio cultural; por el otro, las autoridades deben implementar esquemas de vigilancia efectivos y protocolos transparentes de actuación cuando una pieza es intervenida, retirándola sólo con previo aviso e información pública.
En el caso particular del tastoán, ícono fundamental de la identidad tonalteca, sería deseable que el Gobierno de Tonalá informe con claridad qué motivó su retiro, en qué condiciones se encuentra actualmente, quién está a cargo de su restauración y cuándo será colocada de nuevo en su sitio. Además, urge saber qué medidas se adoptarán para garantizar que no vuelva a desaparecer sin explicación alguna.
La ciudadanía merece certeza, y nuestro patrimonio merece respeto y resguardo.

