//Primer año, el reto: la seguridad

Primer año, el reto: la seguridad

Ell pasado primero de diciembre Andrés Manuel López Obrador cumplió su primer año como presidente de México; cinco días después haría lo mismo el gobernador del estado, Enrique Alfaro Ramírez; por la experiencia vivida en estos doce meses, ni la “Cuarta Transformación” ni la “Refundación”, han podido cumplirles a los ciudadanos en el tema de seguridad.

En los tres niveles de gobierno la estrategia de seguridad (si es que la hay) ha fracasado rotundamente, aunque los gobernantes se rehúsen a aceptarlo. La inseguridad reina en todos los lugares, en todos los rincones, en todo el espacio público y privado, porque hasta la tranquilidad de nuestros hogares nos han robado.

A nivel federal se enfocan más en cómo se dicen las cosas que en realizarlas. La no guerra contra el narco, dista mucho de los enfrentamientos entre civiles y autoridades que se han producido; la más reciente el ataque a la alcaldía de Villa Unión en Coahuila que dejó 23 muertos.

Los homicidios empantanan el gobierno de AMLO con poco más de 30 mil muertes violentas en los primeros doce meses, siendo ya el 2019 el año más violento de lo que se tiene registro.

La Guardia Nacional prometió mucho pero no ha cumplido. Los escasos resultados en gran medida se debe a la falta de capacitación del personal de las fuerzas armadas de México; las prisas gubernamentales ocasionaron que solo se les cambiaran el color a sus uniformes y vehículos.

Alfaro como alcalde de Guadalajara no cumplió con la Ciudad Segura prometida. Tlajomulco de Zuñiga, bastión del alfarismo, es uno de los municipios más inseguros del país, convertido prácticamente en cementerio clandestino. La zona metropolitana no distingue fronteras para la delincuencia, en todos los municipios la inseguridad ha rebasado a las autoridades, tanto así que durante el primer año de Alfaro como gobernador la Policía Metropolitana solo existe en el discurso político.

En Tonalá el cambio prometido parece no llegar; en campaña el arquitecto Juan Antonio González prometió una policía de proximidad, policías capacitados y fortalecidos con el equipamiento necesario para hacerle frente a la delincuencia; el presente nos muestra una policía que no atiende los servicios de emergencia, que no respeta los derechos de los ciudadanos, que no patrulla las calles; en sí, una policía sin timón ni rumbo.

El reto es grande pero el tiempo se ha agotado, es hora de dar resultados a la ciudadanía.

Redacción: Tonalá de Hoy 12/12/2019.

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